Los estadounidenses aprueban en su gran mayoría la forma en que el reciente presidente Joe Biden está manejando la pandemia de COVID-19. No obstante, las últimas encuestas indican que la distribución de la vacuna sigue siendo lenta y difícil, aunque con los individuios americanos divididos sobre sí, la Administración Biden podrá distribuir la vacuna de manera efectiva. O al menos eso se espera.

Los estadounidenses están divididos sobre la capacidad de la Administración Biden para administrar vacunas: dos de cada cinco (41%) confían en que pueden, pero el 39% está intranquilo y aun desconfiado. Estos números de confianza se han mantenido estables en las últimas semanas.

En algunas zonas importantes del país, la tasa de positividad de la prueba está subiendo rápidamente al igual que las hospitalizaciones. Todos los días los lugares donde hacen las pruebas están desbordados. Esta situación mantiene a todos alertas.

Lo cierto es que la mayoría de los estadounidenses (exactamente un 55%) cree que el lanzamiento de la vacuna ha sido demasiado lento, y los demócratas están más preocupados que los republicanos.

La urgencia demócrata puede estar relacionada con su mayor preocupación por contraer el virus personalmente: más demócratas que republicanos han expresado su preocupación por estar infectados con COVID-19.

Sin embargo, solo se sabe que el presidente ha presentado un plan básico de acción inmediata contra el virus: 1- hacer más pruebas de rastreo, 2- que el personal (EPP) tenga equipos de protección, 3- tener suficientes vacunas, 4- poder reabrir de forma segura y efectiva, y 5- proteger a las personas de alto riesgo, incluyendo adultos y ancianos.

¿Quién recibirá la vacuna COVID-19 y para cuándo?

Muchos no están seguros de cuándo tendrán la opción de vacunarse, aunque la mayoría de los que quieren recibir la inyección asumen que lo estarán a finales de este verano.

Los estadounidenses aprueban abrumadoramente la forma en que se ha determinado el sistema de prioridades, entre un 69% y un 18% específicamente. Solo dos de cada cinco (39%) dicen que personalmente deberían tener prioridad, pero es muy probable que las personas mayores quieran estar en la parte superior de la lista. Más de dos tercios (69%) de los mayores de 65 años quieren que se les tomen primero en cuenta.

Las personas mayores son las más dispuestas a vacunarse según estudios realizados: el 53% dice que tiene la intención de hacerlo y el 20% ya ha recibido la inyección. Solo el 14% de los que tienen al menos 65 años dicen que no serán vacunados.

Entre todos los estadounidenses, esta cifra es el doble (28%), y los republicanos son particularmente escépticos: el 39% no se vacunará y otro de cada cinco (20%) no está seguro.

Sin embargo, lo que el presidente propone es llevar masivamente una campaña nacional que garantice acciones concretas, y que el acceso a las pruebas sea gratuito para todas las personas, incluyendo los trabajadores que necesiten regresar a sus puestos de trabajo.

Además plantea duplicar los sitios donde se realizan las pruebas, para que las personas no hagan largas colas y no hayan más aglomeraciones.

Por otra parte, asegura que lo que el quiere es, garantizar de manera segura, la adquisición, producción y distribución de kists, máquinas de pruebas, suministros de laboratorios y otros elementos críticos utilizando todos los poderes en el marco de la Acción de Producción de Defensa. Dice que, será un esfuerzo nacional coordinado y muy bien organizado orientado hacia el futuro.

Lo que se espera es que más personas confíen en su gestión y que cada acción sea positiva para que la mayor cantidad de personas estén vacunadas y salvo.

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